1. Crea un plan. Permite que todos los miembros de la familia tengan voz y voto en el tipo de vacaciones que desean. Analicen todos los sitios posibles a visitar, y las actividades potenciales. Haz una lista de las actividades que le gustaría realizar a cada miembro, asegurándote de que cada persona tenga al menos una como prioridad principal. Luego, lleguen a un consenso para finalizar los planes. Una vez que hayan decidido adónde ir, deja que los niños ayuden en el proceso de planificación. Recorta la sección de viajes de un periódico, revista, guía o folleto turístico. Los niños pequeños pueden encontrar ilustraciones relevantes y hablar acerca de los que les parece interesante, mientras que los de más edad pueden leer descripciones en alta voz de los sitios que les atraen.
2. No te olvides del presupuesto. Planifica unas vacaciones que puedas costear. De esa forma, estás promoviendo la responsabilidad fiscal en los niños, y enseñándoles a trabajar y ahorrar para conseguir algo que quieran. Mientras planificas, considera recordarles a tus hijos de más edad que ahorren sus estipendios para tener más dinero a gastar durante las vacaciones, y establece límites con respecto a lo que vas a darles como dinero de bolsillo para gastos menores durante el viaje.
3. Respetar las rutinas. Mientras menor sea el niño, más importante será mantener el horario regular. Durante las vacaciones, los niños menores de diez años deben irse a la cama, levantarse y comer a las mismas horas que en casa, pues sus organismos no se ajustan rápidamente a los cambios de hora y ajustes en sus rutinas.
4. Minimiza el aburrimiento. Cuando viajen, especialmente en automóvil, lleva libros, juguetes y videos para "matar el tiempo". Cuando escuches que alguno de tus hijos dice: "Estoy aburrido" o "Esto me aburre", es hora de cambiar de actividad. Tal vez tomarse un descanso y salir del vehículo en una instalación para descansar, y leer libros y folletos puede ayudarles a recuperar el interés.
5. No puedes hacerlo todo. Tómalo con calma. Mientras más traten tú y tus familiares de "aprovecharlo todo", mayores serán las posibilidades de irritabilidad y frustración. Establece un paso constante para cumplir cierta parte del plan de una sola vez. Muchas ciudades tienen múltiples sitios para visitar, y esto puede ser abrumador. Una forma de ver todos los lugares populares es elegir un museo, un parque de diversiones, un sitio histórico, etcétera, y dedicarle un día a explorar cada uno de éstos. Por ejemplo, visita el museo histórico de la ciudad, donde estarán dos horas como máximo, visitando las zonas de mayor interés para la familia. Luego haz una pausa en la cafetería del museo, y merienden, para luego volver a otras áreas del museo, visitar la tienda de regalos, y terminar el día en un restaurante cercano.
6. A un día agitado debe seguir otro pausado. Dale a tus hijos y a ti mismo la oportunidad de recuperarse y recuperar las energías. Combina un día de descanso y poca actividad como permanecer en la piscine, con uno de ritmo rápido y de gran desgaste de energías, lleno de visitas a museos y sitios turísticos. Toda la familia podrá disfrutar el día intenso cuando todos sus miembros rebosan energía.
7. Ser flexible. Independientemente de la buena planificación previa, siempre habrá sorpresas y eventos inesperados, como cambios climáticos, eventos con localidades totalmente vendidas o enfermedades. Si has planificado visitar ciertos restaurantes o espectáculos, asegúrate de hacer reservaciones llamando con antelación para evitar frustraciones.
8. Es bueno separarse. No tienes que estar con la familia las 24 horas del día. Por ejemplo, Mamá y Papá pueden separarse, llevando cada uno a los niños a sitios que éstos quieren visitar. Por tanto, el hermano y la hermana pueden ser felices, mientras una se va de compras y el otro a ver un juego de béisbol. Compartir individualmente con uno de los padres implicará recuerdos especiales para cada miembro de la familia.
9. Comidas saludables. Evita la necesidad de llenarse con comidas rápidas que no son sanas, y refrescos azucarados. En la medida que avanza el tiempo de vacaciones, la habilidad del organismo para controlar el estrés deja su huella en el sistema inmunológico. Comer alimentos sanos y beber agua en vez de refrescos aumenta la capacidad de ajuste del organismo, para hacer frente a los cambios. Las meriendas saludables como barritas de zanahoria y frutas, con una abundante cantidad de agua, te mantendrán a ti y a los niños estimulados y listos para la próxima actividad.
10. Cambios de comportamiento: "ser" y "estar". Conversen acerca del comportamiento adecuado que deberán mantener en varios momentos de las vacaciones. Decidan que van a "ser" juguetones en ciertos momentos, y serios en otros. Analicen las opciones de estado de ánimo y temperamento disponibles para todos en una actividad específica. Si el viaje elegido implica la posibilidad de largas esperas en filas, algunas posibilidades de comportamiento consisten en "ser" observador, amigable, paciente, curioso, conversador, o "estar" frustrado. Ayuda a tus hijos a tomar decisiones que tengan como resultado unas vacaciones que "sean" agradables para toda la familia. Apóyense mutuamente para decidir una opción de "ser" y respetar dicha opción. Una vez que hayan concluido las vacaciones, reúnanse como familia e intercambien opiniones acerca de cómo "fue". Reflexionen acerca de los recuerdos de cada cual, y vean juntos las fotos de esas vacaciones. Además, evalúen loque funcionó y lo que no resultó, considerando ajustes que podrían ayudar ¡a que las vacaciones del año próximo sean aún mejores!